miércoles, 21 de diciembre de 2016
Epidemiología de Sevilla - La hidalguía.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Epidemiología de Sevilla - La mántica.
miércoles, 12 de octubre de 2016
Epidemiologia de Sevilla - La ascendencia.
Epidemiología de Sevilla - La virtud.
miércoles, 9 de marzo de 2016
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martes, 8 de marzo de 2016
Héroes.
Espectros.
Nueve.
Espectros.
viernes, 20 de febrero de 2015
Burladero.
Ocho.
Burladero.
Propuesta II.
Lo llamado Tauromaquia es un rencor. Y un reconocimiento o exposición, una prueba de la calaña cobarde, débil, de una estirpe humana que compensa por crueldad.
Por dolor.
Revela, descubre, una conciencia, una aceptación: la de un desamparo en un entorno de resistencia física admitida como arquetípicamente superior. En tal indefensión, lo llamado Tauromaquia es una exhibición de fuerza y su necesidad, cuya convicción ha sido hecha residir en la compensación por capacidad de ser artífice de justificaciones, de hacerlas prioritarias. Su razón hallada en su continuidad, en una persistencia.
Como si se exorcizara una culpa.
Imagen del por fin dominio aprehendida desde la imagen del ingenio en la finalidad embellecida por medios embellecidos: matar a cuchilla, embargados en música, de prendas coloridas ataviados. Afán de superación de la animalidad en una exacerbación, en un paroxismo, que ha llamado sublime. O arte. Justificación, legitimación, de la violencia por el complejo otorgador de derecho. Su orientación ajustada entonces a potencial humano. En coso, sobre arena, manifestación de pusilanimidad. Pero salvación en la comunidad, en la soledad acompañada.
El cornúpeto animal, atacado, atacaría. Enfrentarlo, asentir la debilidad. El bípedo animal huyendo, pues, hallaría resguardo a su mínima resistencia física tras unas tablas en perpendicular al suelo erigidas. Burladero.
Poder. Control. Fuerza.
Abuso.
Humillación proyectada.
Daño regocijado.
Burladero, metonimia para un Torturadero.
Pero burladero del bípedo animal.
sábado, 18 de enero de 2014
Trauma de sangre.
Siete.
Trauma de sangre.
¿ Qué parecería conducir a un ser humano a ser espectador, espectadora, de la tortura financiada, legitimada y justificada porque legitimada de un toro ?
Propuesta I: TRAUMA DE SANGRE. Quienes asisten - acaso voluntariamente - a presenciar el ritual del dolor y la sangre, habrían querido, en otro tiempo y lugar, provocar un daño similar al que se observa, acaso una sangre similar, proyectando, además, la emoción de la humillación ajena. Daño, dolor, sangre, humillación ajena, pues, no resueltas. La imagen del toro devorado de sufrimiento parecería, así, suplir la de otro ser humano - digamos - al cual se habría querido ver en una situación similar por mano propia. Desde la emoción, suplir significaría sustituir, y sustituir, compensar.
No obstante, la recurrencia de la imagen del toro sufriente no compensa lo no realizado, sino que exacerba el fracaso de no haberlo podido realizar, convirtiéndose la imagen del animal despedazándose en constante recuerdo de lo no hecho. Y se sigue acudiendo a los torturaderos para saciarse de uno mismo, convirtiéndose en crónico el problema.
El trauma de sangre, del dolor que se habría querido infringir a otros, a otras, aparentaría tener trazas de enfermedad, de una ira propia promovida no calmada, de una paz propia que no se ha intentado alcanzar.
Una carencia en la búsqueda de soluciones propias desde el ser humano hacia y para el ser humano, lleva a proyectarlas en forma de violencia, de abuso, sobre y en un animal.
Si una enfermedad fuera ... hay pastillas que evitarían las banderillas y el estoque. Pastillas que se rechazarían, acaso, porque tomarlas significaría admitir un estado enfermo, ..., y eso nunca: el problema no es nunca mío, ..., y lo demuestro alejándolo de mí en la forma de un recreo agónico ... ajeno.
sábado, 10 de agosto de 2013
Barbaros occidentales, exótico ...
Seis.
Bárbaros occidentales, exótico ...
Entre los centros comerciales donde el capitalismo cumple el sueño del fascismo – W. Benjamin –, entre o a través de redes wi-fi, entre coches ya por electricidad desplazados …, un recinto circular …: sangre y dolor, tortura a precio de saldo. Y su gusto.
Imagino qué imagina quien, habitante habitual de otro país, de paso se encuentra por el Estado llamado España y, en él, halla el recinto circular entre centros comerciales, entre redes wi-fi, entre coches ya eléctricos …: bárbaros occidentales, exótico … o redundante. ‘ Son de los nuestros ’. Centro comercial o wi-fi o coche eléctrico o tortura de animales se igualan en lo construido y llamado civilización … civilización o competitividad … y en ella, el menosprecio sonriente, la condescendencia compasiva – redundancia de semas –, el racismo que las sustenta …
Bárbaros occidentales exóticos: objetivo de turismo de superioridad.
jueves, 11 de octubre de 2012
Vanguardia y actualidad de la Tauromaquia.
Cinco.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Sobre el rechazo de lo femenino en la Tauromaquia.
Noviembre 2011.
Sobre el rechazo de lo femenino en la Tauromaquia.
I.
A un escritor argentino – acuerdo pensar – debido.
Abiertas son las puertas del torturadero. Una silueta en su umbral. Allí observada, se diría ella. Pero Ariadna y Teseo. El laberinto es circular. Desconcertante, también; ahora, sin embargo, para el incompleto monstruo cuadrúpedo. Ya la silueta comenzando a ser figura; se le sabe Teseo aunque porte un arma afilada. Innecesario el ovillo en solución, pues es Ariadna.
II.
A Ludwig Feruerbach sólo parte de un sintagma debido.
Sé afirmar que el estado comunicacional nombrado en la palabra sociedad, se determina en un orden – alterable, verificable –, el cual dispone datos en identificación, en referencia, para diferenciar, para distinguir.
En alguna sociedad podríamos hallar aquel orden en relieve, verbigracia, en las formas de vestuario que intencionan distinguir hombres de mujeres.
III.
A una enunciación debido.
Lo femenino – he hallado enunciado – es rechazado en el entorno tauromáquico.
I. y II. inclinan lo absurdo en III.
IV.
A I., II. y III. debido.
El torero trabaja de mujer vestido.
jueves, 18 de agosto de 2011
Ovación, en pie.
Tres.
Ovación, en pie.
A León Felipe.
Debo felicitar a cuantos – a cuantas – habiendo sido hechos nacer en el estado nacional que en tratados de geopolítica figura con el nombre de España, han querido elegir o aceptar a un cornígero bóvido para mostrarse en su representación. Así, un país es imaginado en un ser que es introducido – obligado –, por aquellos y aquellas cuya figura admiran, en un redondel para poder ser dado muerte. Para intentarlo, al menos. Quienes observan, aplaudirán una muerte adecuada; se indignarán ante una muerte que no lo sea. Espectadores, la esperan. Una, ésa. El precio que han pagado impulsa – crea – el espectáculo. Han pagado, además, para que hombres y/o mujeres como ellos y/o ellas acaben con la vida del cornúpeto, sin obstáculos a la visión; acaso por eso – también – el recinto es circular: se precisa certeza en cuanto ocurra:
Entrada,
el animal no vestido se defenderá, aunque condenado,
heridas mortales,
salida.
Satisfacción de quienes abandonan las seguras gradas. Pulcros, sin sangre en sus manos, en sus ropas.
La intuición no sensible que ha hecho al macho adulto del ganado vacuno intuición sensible es digna de aplauso. Un ser fuerte, capaz de ser agresivo, el cual es encerrado y lacerado en espera de la – su – muerte, se constituye en imagen de un país. Bravo. España, creída fuerte, capaz de ser agresiva, es promovida a situaciones – encerrada, acorralada, no se espera que resulte viva – donde es observada protagonizar el mecanismo de la agonía por quienes la admiran y costean los pagos para que ese acontecer sea. He ahí su Historia: curas, reyes, políticos o los herederos de sus privilegios desean encerrarla – mantenerla encerrada – para observar a quienes están sufragando – otros, otras, a ellos no vinculados familiar o fraternalmente – ejecutar un orden que es en sí una idea – cualquiera –, permaneciendo limpios y conformes.
Sostener la representación del toro asocia qué se haga de él – nombrado: Tauromaquia –, en nítida imagen. La aceptación como símbolo, su identificación íntima, se dignifica – se literaturiza – en propiedad; así, se implicará su defensa. El calado es un triunfo, pues es emocional, anatematizados quienes se opusieran, pues se amenaza lo propio. Si el toro es España, cuanto se haga de él se aceptará que se haga con ella: ha de ofrecerse a ser burlada, dañada, muerta, acaso indultada, cuando y donde le sea indicado, resignada a sí misma, dispuesta en el intento de realización de la idea de quienes la han encerrado; sostener el símbolo se vincula de esta manera al mantenimiento de una estabilidad nacional de dogmáticos con la fuerza para obligar su continuidad. Enemigos de la nación quienes negaran su anuencia. O dudaran.
Desconcierta tanta perfección en el uso de este símbolo de control: no importa lo agresivo que sea el toro – lo enérgica que sea tu protesta, España –, está a la merced de quienes lo han encerrado – la disposición en que te hemos puesto, España, nos otorga ventaja, pues siendo los creadores de ella, la conocemos: de qué forma se sale de aquí es nuestra decisión –.
España agonizada, sacrificada por quienes afirman amarla. Sacrificada … ¿ a qué ? A un cura solo plural cuyo dios no le habla, a un rey solo plural a cuyos súbditos no escucha, a un político solo plural que sabe que el bien común es aquello que mejor convenga a su entorno inmediato. Por eso envían a otros, a otras: los estrategas no saben de filos, de dolor ajeno, de arena o sangre.
` NO A LA PROHIBICIÓN DE LA TAUROMAQUIA, ES UN ESPECTÁCULO PROPIO, ESPAÑOL ´.
España se acepta por quienes no detienen o deponen al cura, al rey, al político, a los herederos del saqueo. Víctima de sí misma, pues.
No lo debo evitar: póngome en pie, un aplauso solo plural.
jueves, 7 de abril de 2011
En defensa del trabajo del torero.
Dos.
En defensa del trabajo del torero.
Erraría quien afirmare que no podría llamarse trabajar a la tarea por el torero desempeñada …, pues acaso nunca más precisión lingüística pueda hallarse en la determinación de la actividad humana.
Trabajar tiene su étimo en TRIPALIARE, verbo del Latín, desde la palabra TRIPALIUM, `tres palos´: el verbo identifica la acción de torturar usando de tres palos.
Neguemos, ahora – siempre –, que aquella actividad que un torero realiza no sea trabajar. He de reiterar: nunca más exacto su uso – diríase para ello, ellos, acuñado o pensado el término –.
`Tres palos´, además: lanza, banderilla, estoque. Dolor y salida en hombros
Pero los héroes no caminan acompañados.
lunes, 5 de abril de 2010
Torturadero.
Abril 2010.
Uno.
Escribo en mi exilio en Sevilla. No muy lejos de mis aposentos se halla, frente a un río - quién lo llamara "ancho" - un espacio amurallado y circular, de cierta altura, usado en la práctica llamada de la Tauromaquia. Palabra griega compuesta: tâurus - toro - y mákhomai - yo peleo -. "Yo peleo con un toro". La imagen se forma nítida en mí: bestia frente a bestia, sin vestiduras, puños y cuernos, arrojo y defensa y coraje y destreza. Plenas las gradas, voces y palmadas. Abajo, sobre la tierra, una de las bestias representa a los emisores: qué habilidades, qué astucia, doblegarán a muerte al cuadrúpedo ser. Un vencedor, un vencido.
Hasta aquí la imagen.
"Yo peleo con un toro", es incierto. "Pelear", ha de significar "venir a las manos, reñir, agarrarse por el pelo". La bestia vestida no doblegará a muerte a la bestia no vestida con sus manos o puños - propio de naturaleza -: usará útiles cortantes, punzantes, para herir o dañar, y matar. La bestia no vestida cuenta con aquello propio de naturaleza para procurarse defensa. La primera persona del singular, "yo", es igualmente incierta: la bestia vestida precisa de otras, a pie y sobre caballos, que lesionen a la bestia no vestida, la cual será hallada, después, menoscabada y no en plenitud. Restan, claro, cuantos arrastran, fuera, el cuerpo inerte de la bestia no vestida.
Mi imagen pretendía una lucha, un encuentro. Pero, el espacio circular dispuesto denuncia la creación de unas condiciones de seguridad para la bestia vestida que limiten el riesgo. Ámbito cerrado al cual una de las bestias ha venido y al cual la otra ha sido llevada. No hay encuentro - no hay azar -. Se planifica una situación en la cual el daño prolongado y la muerte final son la motivación de su práctica; ritual o sistematización que comprende la referencia de la palabra "tortura".
El espacio circular recibe el nombre de "Maestranza", que proviene de "maestrante", cada uno de los miembros de una sociedad de caballeros cuyo objeto es ejercitarse en la equitación, en su origen, fue escuela del manejo de las armas a caballo; "Maestranza" es, también, un conjunto de talleres y oficinas donde se construyen y arreglan los montajes para las piezas de artillería, así como los carros y utensilios necesarios para su servicio; "Maestranza" se refiere, del mismo modo, a su local. "Maestrante", proviene de "maestrar" o "amaestrar", del latín magistrare, en relación a magister - maestro, maestre -.
¿ "Plaza de toros" ? La preposición denota posesión o pertenencia. Por otro lado, "plaza" significa en latín "calle ancha", derivada del griego "calle ancha, plana".
Impropiedad en el uso de los términos.
Realizo, pues, una firme propuesta de sustitución, si debe ocuparnos la adecuación - la propiedad - en la voz indicadora de espacio y actividad:
TORTURADERO.