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sábado, 29 de julio de 2023


Cristianismo o manual de indulgencia.

 La redención o el perdón de los pecados en la cruz hizo al Cristo cómplice de los actos de los monstruos, acaso porque los monstruos son benévolos entre ellos.

 

 Cristianismo o manual de indulgencia.


 George C. de Lantenac, Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth. Traducción y derechos de la traducción: Albert Sans ( el texto se reproduce con su consentimiento expreso ). 




Fotografía de Eric Ravelo, proyecto fotográfico Los Intocables.



 

 

sábado, 15 de abril de 2023

George C. de Lantenac - Refutación de la divinidad.

 

 Refutación de la divinidad.


 Se obvia que la divinidad usa intermediarios, libros, imágenes, para darse a conocer. Se obvia que la divinidad no es, así, inmediatamente percibida: sin ser educados, no sabríamos de ella. Como la belleza, es un concepto mediado. Y, como la belleza, en el medio se produce la divinidad. Pura contingencia, pues.



 George C. de Lantenac, Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth. Traducción y derechos de la traducción: Albert Sans ( el texto se reproduce con su consentimiento expreso ). Refutación de la divinidad no traduce ningún título en el texto original y es, sólo, una propuesta del traductor.



domingo, 12 de enero de 2020

Aitía: the suicide.


Aitía: the suicide.

 Jehovah dispelled the presumption of omniscience. He became the Christ and only then He knew that being a man is horrible. Thus he inclined his steps towards ceasing the pulse and the breath. Manual of suicide. But he accepted the torture.

 He fled.

  On the Cross, man excited abandonment and through it Jehovah showed his humanity: he lied to move mercy towards Him, and, through Him, towards men


——

From Essay on the death of Jesus of Nazareth, by George C. de Lantenac.





viernes, 1 de diciembre de 2017

George C. de Lantenac - La esencia como apelación del autoritarismo al autoritarismo: el discurso hipostático.




La esencia como apelación del autoritarismo al autoritarismo: el discurso hipostático.


 Apelar a la naturaleza es apelar a lo fijo y a lo variable finito o controlable. En ella, y a diferencia de la semilla, la sangre o la raíz, la esencia es más literaria, no meramente una comprensión desplazada. La esencia es un vacío como un dios que no responde cuando es interpelado: ha de llenarse, y se llena del contenido de lo experimentado y de su emoción. Ello necesita de una creencia previa: la de la individualidad. Así, lo abstracto se ha concretado en un concepto; lo único separado pero accesible y permeable: una mónada sociable. Tal dialéctica de lo uno entre todos, supura lo distinto: el tirano crece romántico e infantil.

 Así, apelar a la esencia es apelar a la salvación de un ámbito llamado yo. Donde el individuo sólo es una percepción, un flujo aquietado para un uso de orden en el reconocimiento – constructo de la otredad–, aparece la aspiración al imperio del yo atenido a otro concepto: el de la mismidad. La mediada adhesión al reflejo crea la propiedad, y la propiedad conlleva una responsabilidad. Ahí surge la salvación: nada más propio que esas emociones que crean un marco. La esencia se acaba por limitar: yo soy la esencia. En su fundación, el límite-yo-esencia no es sinónimo de defensa: es la defensa misma.

 Quien apela a la esencia, así, apela al contra todo y todos que no sean esos sentimientos. Se invita a la voracidad, a la competencia. Es el triunfo de la religión de la individualidad personificada – Capitalismo, Cristianismo –: el ser humano individualizado da contenido al dios y lo define. Es la religión del dios-yo cuando la esencia tiene tantas definiciones como experiencias distintas le dan referencia.

 Por ello, teman a quien remita a la esencia: es un sacerdote que apunta a la responsabilidad de ustedes en relación a una idea no identificable sólo perceptible en la convicción, la cual crea identidad o individuo. Y ustedes serán manipulables, manufacturables, moldeables, pues algo que es porque se dice que es, puede ser cualquier cosa. Y ustedes serán útiles de un propósito que creerán propio, pero que depende de un plan previo.

 Huyan de los rectores de la esencia: buscan su disolución en la uniformidad de la militancia, de la feligresía. No les quieren diferentes o libres, pues la libertad no cabe en el límite, a menos que sea un concepto. Sólo quieren que crean en una diferencia o una libertad.

 El número de creyentes confirmará razón al plan y la razón del plan organizará su lógica. Latiranía del yo es ahora compartida en la común creencia en la esencia: la comunidad se ha establecido, la evidencia permea todo hábito. Lo autoritario tiene patente de corso.

 Autoritarismo: estructura de su fe.         






 La reproducción del texto de George C. de Lantenac se realiza con el expreso consentimiento del traductor de la obra Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth, Albert Sans.