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viernes, 21 de febrero de 2020

Joaquín C. Plana - Imaginen ... lo sublime extensivo.


 Lo extensivo sublime.


 Es una reducción. Dedicada a y para reducidos. Acaso no por reducidos. Lo extensivo es sublime, o excelso. Lo han afirmado - disculpen el uso plural -. Identificar la extensión con un sentimiento y su emoción y aceptar la identificación es, sólo, el triunfo de un concepto. Su monetización no suele tardar en llegar. Al menos, no quiere tardar en llegar.
 Reducidos: admiradores, admiradoras, de la proporción asociada a arquetipos de divinidad y esperanza. Acaso no reducidos: los mantenedores de admiración, sus impulsores - los encontrarán también tras la caja -.
 Les dejo mi aportación a lo sublime extensivo:
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El cono truncado de Honor.


domingo, 28 de abril de 2019

Purdah.



 Imaginen una empresa. Imaginen una reunión en una sala del edificio que la representara. Imaginen que, tras tomar asiento, quienes allí hubieran sido convocados y convocadas procedieran a silenciar sus dispositivos telefónicos para así anular cualquier posible perturbación. Imaginen ahora que, tras ello, quienes allí estuvieran, procedieran a introducir sus dispositivos telefónicos en bolsillos o carteras o bolsos por el tiempo que la reunión fuera a durar.

 Mas imaginen que una de las asistentes a la reunión no hiciera acto de ese último paso - probablemente anunciado - y depositara el dispositivo telefónico sobre la mesa que marcaría el centro de la sala. Y más: imaginen que el dispositivo telefónico no hubiera sido tan sólo silenciado - como probablemente hubiera anunciado - sino que la aplicación Grabadora de voz hubiera sido activada para secretamente registrar las palabras, las intervenciones de la personas allí congregadas.

 Imaginen a la mujer asistente desconcertada en el transcurso de la reunión ante los contenidos y las opiniones expresadas y ante las decisiones y las conclusiones resueltas; desconcertada en el contraste con lo defendido en el libro de estilo de la empresa. Libro de estilo que sería público. Imagínenla descubriendo que habría otro libro de estilo, privado, que sería la esencia del libro público. Y que la lealtad al libro público ha de pasar primero por la lealtad al libro privado. 

 Imaginen finalmente a la mujer que habría asistido a la reunión observando señaladamente el dispositivo telefónico ante sí, ..., en él gestándose los archivos sonoros como en una víspera de alumbramiento.

 Como en una víspera de Revelación.        



viernes, 15 de febrero de 2019

Joaquín C. Plana - La ingenuidad de Galileo.



La ingenuidad de Galileo.


Galileo escribió:


´ Sería como si un déspota absoluto, no siendo ni médico ni arquitecto, pero sabiéndose libre para ordenar, decidiera administrar medicamentos y erigir edificios según su capricho – con gran peligro para las vidas de sus pobres pacientes y la rápida ruina de sus edificios – ´.

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 Imaginen una empresa. A su director. Que éste no estuviera cualificado para la producción de un artículo que se comprometería a elaborar y que no lo elaborara. Pero que, haciendo uso de la esperanza ajena – cuya forma contante es la inversión económica –, fuera convincente que el artículo prometido podría elaborarse. Mientras que el artículo a elaborar habrá de ser otro.

  - Pueden pasar a recogerlo.

 Y no se diría otro a los ojos de la esperanzada clientela, convencida y satisfecha en la sola entrega, en seda y brillo envuelta. La inversión ha sido exitosa.

 Es la esperanza la que hace certidumbre de la ilusión del éxito. La que obvia la ilusión. Aquel director lo sabría: los espectros se reconocen entre ellos, sólo hay que orientar la percepción. Se evita la responsabilidad así: cómo culpar a una visión, cómo probar lo inductivo.

 Ingenuidad de Galileo.

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© Joaquín César Plana Alcaraz.