viernes, 20 de septiembre de 2019

Memento mori.

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 Es un reconocimiento. El reloj. Veinticinco años. Son los años contados los eslabones. Es el reloj que os ha entregado el grillete. Y el trofeo. Pues es su triunfo el que os ha lanzado a la cara y ha mentido regalo. El tiempo ha sido vuestro regalo. Vosotros habéis entregado. Grillete o trofeo que no importa que ahora ajustéis a la muñeca: ya ha sido ajustado. Ha sido su poder; ha sido demiurgo porque le habéis dejado el mapa celeste para que trace vuestras constelaciones. Para que - finalidad cedida -. Es un reconocimiento: mi tiempo ha sido tuyo, tu tiempo ha sido mío. No hay alcohol que difiera este juicio. 
 Miraos. Grises. Uniformemente grises; aunque cada vez seáis menos. Situados por encima del demiurgo; pero por detrás de él. Ficción de bondad de pirámide invertida. Algunos la conocéis. Esta imagen. Y hace varias fotos que no aparecéis. Más atrás, acaso. Esos algunos podrían creer que así niegan o rechazan; una dialéctica poco hábil establecería que es sólo afirmación lo que actuáis.
 Ni el lecho de muerte os pertenecerá. La protesta no os lo va a entregar ya. Vuestro lecho de muerte es suyo; quienes tal vez ya casi idos comiencen a añoraros, le mirarán a él, aunque no lo sepan. Porque no lo sabrán. Llorarán, seguro. Pero no por quien podría haber albergado la carne, sino por quien se reencarnó en vuestro tiempo. Aunque no lo sepan. Porque no lo sabrán. Quien allí percibirá la luz última será un ser en un lecho de muerte ajeno, mas sentido propio.
 Triunfo.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Joachim Schwabing - Acunar los crujidos.


Nueva obra de Joachim Schwabing: Acunar los crujidos.



El autor la ofrece de forma gratuita en los siguientes enlaces:

https://espanol.free-ebooks.net/ebook/Acunar-los-crujidos

https://www.bubok.es/libros/260943/Acunar-los-crujidos

joaquinplana.wordpress.com


sábado, 27 de julio de 2019

Joachim Schwabing - Eikasia.


Eikasia.

 La piedra, la roca, concebía constante el rumor; los haces de luz se ordenaban en él, ordenando los muros a su vez. 
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© Protegido.

domingo, 21 de julio de 2019

Joachim Schwabing - El legado.



El legado.


El hombre ocupaba un breve espacio en el inicio del corredor, tras él la escalera que allí le encaminara. Observaba el muro al fondo, las paredes y sus puertas; éstas se abrían para dar paso a quienes, tras cruzar el corredor, otras puertas abrían y cerraban.

El hombre se dirigió a una de las puertas que acababa de cerrarse y en su medida halló los trazos y los colores que la dibujaban y pintaban sobre la pared. Mientras se alejaba para alcanzar otra puerta que se había abierto y cerrado, la puerta dibujada y pintada sobre la pared dejó de estarlo para permitir de nuevo el paso. Ya junto a la segunda puerta, también sólo halló trazo y color.

El hombre retrocedió hasta el lugar que antes ocupara y observó las puertas. No podía llamar en su madera, vuelta cemento en su proximidad. Y no podía hablar con quienes salían desde las puertas porque no podía llamar en ellas.

El hombre se giró y, tras descender por la escalera, salió del edificio.

Volvería, no obstante.

Fue así que comenzó a poder recordar los rostros que aparecían en el corredor y que pudo fijar un patrón de apariciones y desapariciones. Fue así que halló en el patrón el plano de su inaccesibilidad.

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© Protegido.


miércoles, 22 de mayo de 2019

Joachim Schwabing - Sintaxis.



Sintaxis.

 Un hombre esperaba en la habitación contigua, junto a la ventana sentado, apenas sin contenido la taza en su mano. Ella no se apresuraba en otra habitación. Llegaron juntos. La mujer dejó escritos los textos sobre la pared antes de salir al encuentro, sobre el alféizar sus libros. 

 Un tamiz previo no había considerado textos con pronombres. La tarea continuaba examinando las transcripciones para eliminar, primero, preposiciones y artículos y después, tras leer el nuevo conjunto, los adverbios. El método ordenaba entonces relacionar los sustantivos de cada texto y los adjetivos y los verbos de los demás textos, y encontrar vínculos de significación verosímiles, familiares, haciendo uso de preposiciones y artículos pero de las conjunciones ya presentes en los textos. Las combinaciones habían de producir al menos un texto inédito y, de ser así, la tarea acababa. Sin embargo, si más de un texto inédito era producido, el método ordenaba la composición de cuantos hubiera en uno solo, reemplazando o eliminando preposiciones y artículos, pero eliminando las conjunciones; si el estado de la tarea no mostraba aún asociaciones admisibles, el método permitía la eliminación, no el reemplazo, de sustantivos, adjetivos y verbos. Finalmente, el texto final tenía que determinar la justificación de un acto.

 La mujer acabó la tarea y salió de la habitación para reunirse con el hombre. En el corredor iluminado, frente a ella, aquél a quien dejara esperando cerraba febril un puño alrededor de la culata de un revólver, no muy diferente del que ella sostenía en la mano.

 Otra tarea había observado el hombre, otra sintaxis.

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© Protegido.



domingo, 28 de abril de 2019

Purdah.



 Imaginen una empresa. Imaginen una reunión en una sala del edificio que la representara. Imaginen que, tras tomar asiento, quienes allí hubieran sido convocados y convocadas procedieran a silenciar sus dispositivos telefónicos para así anular cualquier posible perturbación. Imaginen ahora que, tras ello, quienes allí estuvieran, procedieran a introducir sus dispositivos telefónicos en bolsillos o carteras o bolsos por el tiempo que la reunión fuera a durar.

 Mas imaginen que una de las asistentes a la reunión no hiciera acto de ese último paso - probablemente anunciado - y depositara el dispositivo telefónico sobre la mesa que marcaría el centro de la sala. Y más: imaginen que el dispositivo telefónico no hubiera sido tan sólo silenciado - como probablemente hubiera anunciado - sino que la aplicación Grabadora de voz hubiera sido activada para secretamente registrar las palabras, las intervenciones de la personas allí congregadas.

 Imaginen a la mujer asistente desconcertada en el transcurso de la reunión ante los contenidos y las opiniones expresadas y ante las decisiones y las conclusiones resueltas; desconcertada en el contraste con lo defendido en el libro de estilo de la empresa. Libro de estilo que sería público. Imagínenla descubriendo que habría otro libro de estilo, privado, que sería la esencia del libro público. Y que la lealtad al libro público ha de pasar primero por la lealtad al libro privado. 

 Imaginen finalmente a la mujer que habría asistido a la reunión observando señaladamente el dispositivo telefónico ante sí, ..., en él gestándose los archivos sonoros como en una víspera de alumbramiento.

 Como en una víspera de Revelación.        



jueves, 28 de marzo de 2019

George C. de Lantenac - Un barco en un jardín.


Un barco en un jardín.


Las instituciones sustentadas con capital privado que rechazan una evaluación externa de la organización de sus programas se mienten objetividad en la subjetividad retroalimentada que llama libertad a lo arbitrario no contrastado. Es un estado absoluto cuyo principio es una oposición en la forma de una negación de verosimilitud a otras lógicas. La ausencia de reconocimiento de una relación positiva dialéctica - dialéctica ciega -, la imposibilidad de principio de ser cuestionadas, tiene la consecuencia de apuntalar la razón de la objetividad ficticia de las instituciones.

La dialéctica ciega y autocomplaciente es un barco construido para decorar un jardín. No sabe del mar y de sus olas, mas su artesano ha imaginado los elementos sólo para crearlo altivo a su respecto. De ellos vencedor siempre. La convicción literaria, su fe, no sabe ceder.


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La reproducción del texto de George C. de Lantenac se realiza con el expreso consentimiento del traductor de la obra Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth, Albert Sans.